Trabajar: ¿para que?

Producir, suscribir, existir, revelar, resistir, trabajar, crear, repetir, tener un lugar, vivir, insertarse, obtener ganancias, hacer juntos, transformar, ser reconocido, actuar, sentirse útil, transmitir, ¿ganar libertad…?

En mundos del trabajo en profundo cambio las formas de trabajar también se transforman. Numerosos trabajos de investigación se centran en las transformaciones de las organizaciones laborales, las formas de trabajo, las formas de empleo... Pero las indagaciones sobre cómo trabajamos hoy no son disociables de las reflexiones y análisis sobre el por qué y el para qué, sobre las mutaciones de la finalidad del trabajo y de las relaciones con el trabajo.

En particular, en América Latina, se vive hoy una realidad de democracia restringida y la región constituye un laboratorio social en el que se ensaya una nueva avanzada neoliberal con políticas de ajuste económico, deterioro de la convivencia democrática, violencia institucional y precarización de las experiencias de trabajo que dificultan la construcción de sentido.

El trabajo no está determinado solamente por el tipo de técnica utilizada ni por el modo de propiedad de los medios de producción y más bien son sus objetivos y conflictos los que guían la forma en que se realiza el trabajo, desde el nivel micro de la actividad hasta el de las políticas laborales.

Trabajar no es solo preguntarse, individual o colectivamente, cómo hacerlo. Es también fundamentalmente pensar "para qué" y mirando la propia actividad a través de lo que uno busca hacer.

 

El cómo hacerlo tiene un carácter contingente y concreto. Se centra en los medios, las funciones, las formas de hacer las cosas. Cuando la cuestión del cómo tiene prioridad sobre la de qué, cuando los medios suplantan a los fines, todas las derivaciones son posibles. La historia nos ha demostrado que el exterminio de millones de seres humanos puede ser una actividad productiva eficiente. Y hoy, sabemos cómo esto puede allanar el camino para los efectos destructivos sobre el medio ambiente, reversibles o no, a una crisis ecológica sin precedentes. La productividad del trabajo humano ha aumentado dramáticamente en la historia ... pero ¿para qué?

 

Aquí, podemos volver a la dicotomía clásica de Aristóteles entre poiesis y praxis: la poiesis refiere a actividades ligadas a su utilidad, a sus medios, y con la mirada en el vivir bien como opuesto al buen vivir. Estas actividades son apreciadas en términos de habilidades, conocimientos, experiencia de oficio y efectividad o eficiencia. La praxis, en cambio, incluye todas las actividades en las que se expresa nuestra capacidad, propiamente humana, de plantear fines. Estas son actividades que implican definir objetivos y asumir la responsabilidad sobre ellos. La praxis es la esfera en la que nuestras identidades personales se expresan y realizan, en la que se afirma el significado que la vida tiene para nosotros.

 

Pero hacer y actuar, poiesis y praxis, no son clases distintas u opuestas a las actividades humanas: son dimensiones que cruzan cada una de ellas. Además, la cuestión de los fines, del sentido del trabajo cuenta tanto como el de la eficiencia y el del rendimiento. ¿Cómo pensar entonces los fines que se persiguen en el trabajo?

 

Los desafíos de la actividad laboral siempre superan a los de eficiencia, rendimiento o rentabilidad, según lo definido por las racionalidades instrumentales o económicas. Las actividades humanas son al mismo tiempo producción de uno mismo y del mundo, acción, entendida como prácticas sociales de construcción y transformación de un mundo común.

 

Estas actividades están llenas de objetivos diversos y contrarios, motivos contradictorios que requieren arbitrajes, compromisos con respecto a los fines perseguidos. Además, los conflictos de objetivos (intrapsíquicos, interpersonales, sociales, políticos ...) están en el corazón del trabajo.

 

Este evento científico internacional y multidisciplinario tiene la intención de explorar y discutir los objetivos del trabajo y, por lo tanto, sus dimensiones existenciales, sociales, económicas, políticas y éticas.

¿Los objetivos del trabajo son los mismos hoy y ayer?

¿En todos los países, regiones y contextos socioeconómicos y culturales?

¿Para todas las categorías y clases sociales?

¿Para hombres y mujeres?

¿Para todas las edades?

 

Estas preguntas, entre otras, se pueden analizar a través de las transformaciones del trabajo (intensificación, precariedad, individualización ...) y las relaciones en el trabajo y las organizaciones, pero también a la luz de otros desarrollos, como la prolongación de la duración de la vida, la entrada masiva de las mujeres en el mercado de trabajo, el desarrollo de nuevas tecnologías, la globalización ... O incluso a la luz de las experiencias y prácticas de transformación del trabajo, que se pueden presentar sobre la base de trabajos de investigación o experiencias en terreno.

 

Diversas disciplinas son convocadas a explorar este tema: psicología y sociología del trabajo, ergonomía, ergología, medicina del trabajo, derecho, historia, arte, psicoanálisis, la antropología, las ciencias de la gestión, las ciencias de la educación…

 

Es lo que esperamos contemplar en estos tres eventos simultáneos.